Una crítica divertida y mordaz sobre los estereotipos de la sociedad hipócrita que hace ver que ni las buenas maneras ni los intentos de conciliación son realmente lo que parecen. De fondo un buen guión basado en la obra teatral de Yasmina Reza, la cual a dos manos junto al director ha adaptado al cine su obra. En Alicante tuvimos en el teatro a Maribel Verdú, Aitana Sánchez Gijón, Antonio Melero y Pere Ponce con Un dios salvaje. Además para la versión cinematográfica se ha contado con cuatro actores de peso como Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster, John C. Reilly. Polanski nos demuestra que con un buen guión y unos buenos actores no se necesita más que un pequeño decorado para ejecutar una buena obra que se disfruta, pues la acción se desarrolla en el interior de un apartamento. Casi a sus ochenta años ha demostrado que todavía es capaz de hacer su trabajo sin tanto presupuesto como gustan las nuevas generaciones, aunque tenga detractores, el buen cine no necesita mucho, tan sólo saber hacerlo.

Jodie Foster y John C. Reilly son los Lonstreet, los agraviados. Su hijo ha sido atacado por otro y ha perdido en la contienda un diente, con los consiguientes daños colaterales. Ante tal agravio, en vez de montar en cólera, deciden invitar a los padres del agresor a casa para resolver como gente civilizada la situación. Kate Winslet y Christoph Waltz son los Cowan, los padres del niño que pega a otro con un palo para defenderse. Deciden acudir a la cita con los otros padres, más ella que él, para hablar. Lo que empieza con buenas maneras, educación y palabras de cortesía termina como una batalla campal. En la que cada padre defiende a su hijo y ataca a los otros padres utilizando los trapos sucios personales. Dando como resultado situaciones grotescas, pero divertidas.

Lo mejor de todo: Jodie Foster y Christoph Waltz. Ella es una mujer ilustrada que siempre tiene la razón y no queda conforme hasta que se la dan literalmente. Mientras no lo consigue, deja caer sus dardos venenosos, para hacer constar su opinión. Él es un hombre cínico casado con su trabajo y su móvil. Al cuál molesta cada uno  de los comentarios de la señora Lonstreet, el cual no considera que su hijo sea culpable, sino que tan sólo se defendió. Sus fricciones hacen estallar la situación.

Para los Globos de Oro Un dios salvaje está nominada como Mejor Película y tienen doble nominación a Mejor Actriz Jodie Foster y Kate Winslet pero Roman Polanski ha sido castigado sin candidatura.